
Tu punto de partida
Anotá el café que usaste, la cantidad de agua y el método. No buscamos una proporción universal: el objetivo es que puedas recordar qué preparación te gustó.
Una prueba comprensible
En el siguiente intento, cambiá solo un detalle. Así resulta más fácil saber si preferís una taza distinta sin atribuirlo todo a un equipo nuevo.
Una mesa simple
Serví el café con algo que te guste y sin dejar que el ritual se vuelva una compra obligatoria. Las preferencias de sabor son personales y este artículo no clasifica marcas ni productores.
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